Para mí, sin duda, la crema catalana casera es mucho más que un postre. Esta receta tradicional de crema catalana es hogar, tradición y familia. Su sabor permanece en mi memoria desde que era bien pequeña y, a día de hoy, sigue siendo un postre de fiesta que me llena de nostálgica felicidad con cada cucharada.
Hoy os voy a compartir un poco de su historia, también os contaré qué lleva la crema catalana y cómo se hace la crema catalana en casa, que estoy segura de que es como se hace en muchas otras casas, porque es una receta tradicional. Aunque en esencia los ingredientes de la crema catalana o crema de San José son los mismos en todos los hogares, y se suele aromatizar con limón, hay quien lo hace con naranja, mandarina e incluso con lima. Con la piel de cualquiera de estos cítricos, el resultado es delicioso.
Pero lo que sin duda es causa de debate es el broche final. Porque os aseguro que hay tantos apasionados defensores de la crema catalana quemada como partidarios de la crema catalana sin quemar. Como es totalmente opcional y se quema antes de servir, la sangre nunca llega al río porque cada uno puede pedirla como quiera y saborearla como más le guste.

Un poco de historia de la crema catalana
Aunque se pueda comer cualquier día del año, sin duda la crema catalana es el postre tradicional por excelencia del día de San José (el día del padre). Se conoce también como crema quemada o crema de San José. Se solía preparar por estas fechas, a las puertas de la primavera que es cuando las gallinas suelen poner más huevos. En las casas de campo se daba salida a este excedente con todo tipo de postres, y uno de los más replicados era la crema catalana. ¡Una estupenda receta de aprovechamiento!
Aparece en recetarios del siglo XIV como "leche cocida" y se considera uno de los postres más antiguos de Europa en su categoría. Además, como todas las recetas tradicionales, el origen de su nombre tiene una leyenda, en este caso basada en la visita de un obispo a un convento. Las monjas cocinaron un flan para obsequiar al obispo, pero les quedó más líquido de lo esperado y, para solucionarlo, le añadieron una capa de azúcar quemado. El obispo lo probó y se quemó, diciendo: "Crema, crema!", (que traducido al castellano es: ¡quema!, ¡quema!).
Trucos para que la crema catalana sea perfecta
La receta de la crema catalana es sencilla, pero para que salga perfecta vale la pena seguir estos consejos:
- Lo más importante es, sin duda, usar ingredientes de la mejor calidad. Tanto los huevos como la leche son la base de esta receta. La leche ha de ser entera y a ser posible fresca. Y cuanto más frescos sean los huevos, mejor será el resultado.
- El almidón o la maicena se ha de disolver por completo, para que no se formen grumos.
- Hay que infusionar bien la leche con la piel del limón (sin la parte blanca) y la canela. Una vez hierva, hay que dejar que repose al menos 15 minutos.
- La crema ha de cocinarse a fuego suave, nunca debe hervir para evitar que cuajen las yemas y se formen grumos.
- Es muy importante remover constantemente la crema con una espátula o con una cuchara de madera.
- Cuando esté lista, es recomendable colar la crema con un colador de malla fina mientras la repartes en las cazuelitas, por si hubiera restos o pequeños grumos.
- La crema se ha de servir fría. Lo ideal es preparar la crema de un día para otro; no hay que comerla caliente y los sabores se asientan.
- Se ha de quemar el azúcar justo en el momento de servir la crema, no antes para evitar que se ablande.
Receta de la crema catalana
Sin más demora, vamos a lo realmente importante, la receta casera de la crema catalana. Aunque es una receta tradicional muy sencilla, pide un poco de tiempo para cocinar la crema, y también un poco de paciencia, para esperar a que enfríe y poderla saborear, ¡quemada o sin quemar! Espero que os guste tanto que la convirtáis en el postre de los domingos.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 8 yemas de huevo L
- 200 g de azúcar
- 50 g de almidón de trigo (o 40 g de Maicena)
- 1 rama de canela
- La piel de un limón (sin la parte blanca)
Preparación
- Del litro de leche, separa una taza o un vaso y reserva.
- Pon el resto de la leche a calentar en un cazo a fuego medio, junto con la piel del limón y la rama de canela. Cuando hierva, apaga el fuego y tapa el cazo para que la leche infusione unos minutos.
- Diluye el almidón de trigo o la maicena en la leche que habías reservado en la taza o el vaso. Mezcla bien para que no queden grumos.
- Pon en un bol las yemas de huevo con el azúcar y remueve bien (sin airear) hasta que la mezcla sea uniforme y se vea blanquecina. Añade la leche con el almidón y remueve bien para integrarlo todo.
- Retira la tapa del cazo y vuelve a calentar la leche hasta que recupere el hervor. Añade con cuidado la mezcla de los huevos. Baja el fuego y remueve la mezcla con una espátula o con una cuchara de madera.
- Deja que la crema se cocine, sin dejar de remover, siempre a fuego bajo hasta que empiece a hervir (verás que empieza a espesar).
- Retira del fuego, saca la piel del limón y la rama de canela, y reparte rápidamente en unas cazuelitas de cerámica. Deja que la crema enfríe temperatura ambiente y lleva a la nevera para que repose en frío.
- Si te gusta la crema quemada, justo antes de servirla añade una generosa cantidad de azúcar por encima y quémala con el típico quemador o con un soplete de cocina. Si la prefieres sin quemar, sirve tal cual.
- Puedes acompañarla con melindros, galletas o carquiñoles.
Sugerencias
- Si lo prefieres, puedes servir la crema directamente en un molde cerámico amplio en lugar de hacerlo en ramequines o cazuelitas individuales.
- Las claras de los huevos, que no se usan en la receta de la crema, se pueden congelar para usar en otras elaboraciones. Puedes guardarlas en un recipiente hermético o repartirlas en una cubitera. Son perfectas para hacer financiers, lenguas de gato, unos barquillos, o estos deliciosos milhojas de merengue.

