Hay días en los que lo que apetece es una crema de calabacín casera, calentita, rápida y que siente bien… pero sin caer en la típica crema “suave y ya”. Esta receta de crema de calabacín la hago muchísimo en casa porque queda con sabor, con esa textura cremosa que reconforta, y sin complicaciones. ¡Porqué se hace rapidísimamente!

La clave, para mí, es muy clara: aceite generoso, pochar bien la cebolla y darle unos minutos de salteado al calabacín antes de poner el agua. Ese pequeño doradito cambia el resultado por completo. Y luego, pimienta y nuez moscada, justo lo que necesita para que la crema de calabacín no quede sosa.

La crema la puedes hacer en una olla convencional o en olla rápida. Te dejos preparación y tiempos de ambas formas.

Para mi tener un poco de crema lista es como un imprescindible. Ya sea crema de calabacín o crema de puerros, ¡sienta tan bien algo calentito en las comidas de invierno y por la noche!

Ingredientes

  • 4 cucharadas soperas de aceite de oliva (un chorro generoso)
  • 1 cebolla mediana (o ½ cebolla grande)
  • 2 calabacines grandes (o 3 medianos)
  • 1 patata mediana
  • 1 cucharada sopera rasa de sal
  • ¾ cucharadita de café de pimienta negra
  • ½ cucharadita de café de nuez moscada
  • 750 ml de agua (aprox.) o agua hasta cubrir y “un dedito más”
  • Opcional: un chorrito de nata de cocina para servir

Preparación de la crema de calabacín

  1. Pon una olla al fuego (puede ser olla normal o una olla a presión), añade un chorro generoso de aceite de oliva (unas 3 o 4 cucharadas soperas) y deja que se caliente.
  2. Corta una cebolla mediana (o media cebolla grande) sin entretenerte demasiado: córtala en láminas grandes o en juliana. Échala al aceite y remueve de vez en cuando para que no se queme, hasta que la veas tierna y transparente.
  3. Añade dos calabacines grandes o tres medianos, cortados en trozos grandes (láminas de unos 2–3 cm de ancho van perfectas). Si no te gusta ver los puntitos verdes en la crema, pela el calabacín antes de cortarlo.
  4. Saltea el calabacín con la cebolla unos minutos, removiendo para que se impregne bien del aceite. Aquí no voy con prisas: me gusta dejarlo hasta que el calabacín cambie de color y coja un puntito de dorado.
  5. Pela una patata mediana, córtala en dados grandes (en 4 trozos) y añádela a la olla con el resto.
  6. Añade la sal (una cucharada sopera rasa), la pimienta negra (¾ de cucharadita de café) y la nuez moscada (½ cucharadita de café). Remueve bien para que todo quede impregnado y coja sabor antes de poner el agua.
  7. Cubre con agua: puedes añadir unos 750 ml para que quede una crema espesita, o hacerlo a ojo cubriendo todo y añadiendo “un dedito más” por encima.
  8. Tapa y lleva a ebullición. Si usas olla rápida, deja al fuego 15 minutos una vez coja presión, luego apaga el fuego y deja que pierda presión sola. Si la haces en olla normal, deja cocer unos 30 minutos y apaga.
  9. Destapa y tritura con batidora de mano hasta que quede fina. El calabacín es tan suave que no hace falta pasarla por el chino -con un buen triturado queda perfecta.
  10. Sirve caliente (a mí así es como más me gusta) y, si te apetece, termina con un chorrito de nata de cocina o un chorrito de aceite por encima. Si la guardas para la nevera, pásala a una botella hermética como la Lock Eat.

Notas

  • Si quieres una crema todavía más sabrosa y untuosa, puedes añadir un quesito (tipo "La Vaca que Ríe"), justo antes de triturar. Con uno es suficiente para redondear el sabor sin que la crema sepa a queso.
  • Otra opción es añadir medio bote o un bote pequeño de nata de cocina al final y triturar de nuevo. Queda muy cremosa, pero personalmente no lo hago porque prefiero que sea más ligera y menos grasa.
  • Si quieres una crema más espesa, simplemente cocina más rato sin la tapa, para que se vaya reduciendo la cantidad de agua en la mezcla. Con todo, recuerda que cuando se enfría se vuelve más densa, coge más cuerpo.
  • El paso de saltear bien la cebolla y el calabacín antes de añadir el agua es clave para que la crema tenga sabor y no quede plana o sosa.
  • Aparte de decorar con aceite o nata, puedes añadir un poco de pimienta molida, o unos trocitos de calabacín salteados. También unas migas de cebolla caramelizada o croutons quedan muy ricos y bonitos.

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