Muchas veces lo más sencillo es lo más resultón. Esta receta de caprichos de chocolate blanco con almendras es un claro ejemplo de ello. Es tan sencilla de elaborar que no sé si deberíamos considerarla una receta como tal, pero te aseguro que estos bocaditos te va a hacer triunfar allí donde los lleves.

Sin apenas trabajo, en tres sencillos pasos, podrás preparar un detalle casero perfecto para regalar estas fiestas, o cualquier otro día del año, o para sorprender a tus invitados y endulzar el café de la sobremesa, sobre todo si los presentas en un ramequín o dentro de un bote cerámico de Le Creuset.

Verás como la suavidad del chocolate blanco con el crujiente de la almendra tostada es una combinación ganadora, que con tan solo una pizca de sal Maldon se realza y potencia de una forma muy interesante.

No te hago esperar más, ¡aquí tienes la receta!

 Receta de chocolate blanco con avellanas

Ingredientes

  • 400 g de chocolate blanco
  • 150 g de almendras tostadas y picadas
  • 15 ml de sal Maldon

Preparación

  1. Dispón una hoja de papel de hornear sobre una bandeja de horno.
  2. Derrite el chocolate blanco al baño maría o en el microondas, hasta que quede suave.
  3. Vierte el chocolate blanco sobre el papel de hornear y extiéndelo con una espátula, de modo que quede una capa fina y uniforme. 
  4. Espolvorea con las almendras picadas y la sal marina.
  5. Lleva la bandeja a la nevera y deja enfriar durante 30 minutos.
  6. Cuando esté frío, parte en trozos no muy grandes y ponlos en un ramequín, en el bote más bonito que tengas o en un plato y sirve. 

Notas

  • No dudes en adaptar esta receta a tu gusto. Con cualquier chocolate, sea negro, blanco o con leche, estos caprichos resultarán deliciosos.
  • No solo puedes variar el chocolate. Utiliza avellanas, pistachos, nueces o una combinación de tus frutos secos favoritos con fruta deshidratada troceada. ¿Y qué te parecería con unas pipas saladas o unos kikos picados?
  • Puedes aromatizar ligeramente el chocolate con unas semillas de vainilla. Añádelas cuando lo fundas y remueve bien antes de verterlo sobre la hoja de papel de horno.
  • En lugar de extender el chocolate para partirlo una vez frío, puedes repartirlo sobre el papel a cucharadas alisándolo ligeramente, dándole forma redondeada, como de botones. De esta forma no tendrás que partirlo antes de servir.
  • Atrévete y muele un poco de pimienta negra sobre el chocolate extendido, cuando hayas espolvoreado los frutos secos. ¡Verás qué rico!
  • Puedes usar sal rosada para dar un toque de color.
  • Pon en la nevera el plato o el bol cerámico en el que vayas a presentar los caprichos al tiempo que dejas enfriar el chocolate. Al ser cerámicos retienen el frío y, de esta forma, si hace algo de calor en la sala, los que no te hayas comido no se ablandarán. ¡Suponiendo que quede alguno!

Chocolates blancos

 

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