No os voy a descubrir ningún secreto hablando de los ingredientes con los que se hace la leche merengada casera, un clásico irresistible, refrescante y lleno de sabor. Es una de las bebidas tradicionales más nuestras, junto con la horchata, el agua de Valencia o el granizado de limón. Para mí es uno de los placeres del verano, bien fresquita y cremosa sienta de maravilla y endulza la tarde como pocas.
Como seguro sabéis, la receta de leche merengada auténtica se elabora con leche infusionada con canela y piel de limón, endulzada con azúcar, a la que se le añaden claras de huevo montadas a punto de nieve o merengue; de ahí su nombre. Una bebida deliciosa que se sirve bien fría. Incluso hay quien prefiere llevarla al congelador unos minutos o ponerla en la heladera hasta que empiece a granizarse.

Lo que tal vez no sepáis es que la leche merengada tiene una "hermana" casi idéntica, la leche rizada, a la que solo le falta el merengue. Con los mismos ingredientes, excepto las claras montadas, la leche rizada tiene una textura más helada y lleva este nombre porque se "riza" al congelarse y removerse, formando pequeños cristales. Así que, cuando en casa endulzamos e infusionamos leche con piel de limón y canela, y la servimos bien fría, lo que bebemos tan ricamente está más cerca de la leche rizada que de la leche merengada.
Consejos para una leche merengada casera perfecta
Para que podáis hacer una buena leche merengada casera, como manda la tradición, además de la receta hay unos sencillos trucos que vale la pena tener en cuenta:
- Infusionar la leche suavemente. Hay que calentar a fuego suave la leche con la canela en rama y la piel del limón, y dejar que se vaya cocinando poco a poco y sin que hierva fuerte para conseguir un sabor más aromático y que no amargue.
- Evitar el albedo en la piel del limón. La parte blanca o albedo es la que amargará, por lo que se debe pelar muy finamente el limón para que la piel no tenga esa capa. Para ello es conveniente usar un cuchillo muy afilado o un pelador muy preciso de frutas y verduras, como el pelador de acero inoxidable de Kuhn Rikon.
- Dejar que la leche infusionada repose y enfríe bien. El reposo en frío intensifica los aromas del limón y de la canela y hace que el sabor sea más intenso. Además, cuanto más fría esté la leche antes de añadir el merengue, mejor será el resultado final. La mezcla queda más estable y cremosa.
- Montar las claras a punto de nieve firme. Cuando estén en este punto veréis que se forman picos al levantar las varillas, las claras montadas mantienen la forma y la textura es brillante y estable.
- Incorporar el merengue con suavidad. Para que no pierdan esa textura aireada, las claras montadas se han de mezclar poco a poco y con movimientos suaves y envolventes.
- Por último, antes de servir la leche merengada añadir un toque de canela molida para potenciar el aroma y el sabor de la bebida.
Como en cualquier receta, además de usar los mejores ingredientes, una de las claves para un buen resultado es la paciencia. No es un ingrediente como tal, pero es muy importante tenerla en cuenta. Y para hacer una buena leche merengada es imprescindible, tanto al cocer la leche como al dejarla reposar. Veréis como la infusión gana en sabor y aroma.
Sin más dilación, aquí tenéis la receta de la leche merengada casera, un clásico irresistible y de lo más refrescante.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera (fresca, a ser posible)
- 120-150 g de azúcar
- 1 rama de canela
- La piel de 1 limón
- 2 claras de huevo
Preparación
- Pon la leche en un cazo con la rama de canela y la piel de limón.
- Calienta a fuego suave hasta que empiece a hervir.
- Retira del fuego y añade el azúcar. Remueve hasta que se disuelva por completo.
- Deja infusionar la leche hasta que temple y llévala a la nevera por unas horas, para que coja bien el aroma de la canela y el limón.
- Cuando la leche esté bien fría, cuélala para retirar la rama de canela, la piel de limón y las impurezas que pueda haber. Vuelve a llevarla a la nevera.
- Monta las claras a punto de nieve firme con una batidora de varillas, hasta que estén estables y brillantes.
- Incorpora las claras montadas a la leche fría. Hazlo poco a poco y con movimientos suaves y envolventes.
- Sirve la leche merengada bien fría en vasos o copas y espolvorea un poco de canela molida por encima. ¡Disfruta de cada sorbo!


Comentarios
Pilar dijo:
Hola muchas gracias por vuestra contestación no lo había visto, ahora he vuelto a mirar la receta y he visto que está en el paso a paso, muchas gracias por vuestra paciencia
Claudia&Julia dijo:
Hola Juan,
Nosotras usamos huevos frescos y, una vez montado el merengue y añadido a la leche, la tomamos enseguida. Si lo prefieres, puedes usar claras pasteurizadas (las encuentras en la mayoría de supermercados).
¡Saludos!
Claudia&Julia dijo:
Hola Pilar,
El azúcar se añade en el paso 3, al retirar el cazo del fuego.
¡Saludos!
Juan dijo:
¿Cómo hacemos con la clara de los huevos para estar seguros que no hay contaminación bacteriana?
Pilar dijo:
Hola no veo cuando se añade el azúcar,puede ser con las claras?