Hay ensaladas que se comen y hay ensaladas que se recuerdan. Esta es de las segundas. Con rúcula fresca, fresas de temporada, pepino crujiente, burrata cremosa, nueces garrapiñadas y una vinagreta balsámica que lo une todo, es uno de esos platos que impresionan sin esfuerzo y que tienes listos en menos de 15 minutos.
La burrata es la gran protagonista — ese queso italiano de textura cremosa y suave que contrasta a la perfección con el punto ligeramente amargo de la rúcula y la dulzura natural de las fresas. Juntos crean una combinación de sabores que parece sofisticada pero que cualquiera puede hacer en casa.
El toque final que la hace diferente: las nueces pecanas garrapiñadas, que aportan ese punto dulce y crujiente que convierte cada bocado en algo especial. Y si le añades cebolla roja encurtida, el contraste ácido y el color que aporta la llevan a otro nivel.
Sencilla, bonita y deliciosa. ¡La ensalada de fresas y burrata que querrás hacer cada semana!
Ingredientes para 6 personas:
- 140 g de rúcula
- 300 g de fresas, laminadas
- 150 g de pepino persa o mini pepinos, en rodajas
- 225 g de burrata, a temperatura ambiente
- Sal y pimienta negra al gusto
- 60 g de nueces pecanas garrapiñadas troceadas
- 20 g de albahaca fresca picada
- Cebolla roja encurtida al gusto (opcional)
- Vinagreta balsámica al gusto*
Para la vinagreta balsámica:
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre balsámico
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- 1 cucharadita de miel
- Sal y pimienta al gusto
Preparación:
- Extiende la rúcula en una fuente grande -que sea generosa, esta ensalada merece espacio (yo he usado la ensaladera cerámica Selbrae).
- Distribuye las fresas laminadas y las rodajas de pepino por encima de forma irregular. No hace falta que quede perfecto — cuanto más natural se vea, mejor.
- Rompe la burrata a mano en trozos grandes y colócala encima de la ensalada. Que se vea, que sea la protagonista. Salpimienta directamente sobre ella.
- Añade las nueces garrapiñadas, la albahaca fresca picada y la cebolla encurtida si la usas.
- Prepara la vinagreta: en un bote con tapa, añade los ingredientes listados para la vinagreta. Tapa el bote y agita bien hasta que quede emulsionado y ligado. Prueba y ajusta el punto de sal o vinagre a tu gusto.
- Añádela sobre la ensalada justo antes de servir — nunca antes, para que la rúcula no se ablande.
- Sirve acompañada de pan tostado o pan rústico crujiente. También puedes añadir unos picatostes caseros si quieres darle más cuerpo.


