Hay recetas que parecen de restaurante, pero en realidad solo necesitan buena materia prima y una cocción bien hecha. Este magret de pato con arroz pilaf y salsa de naranja es exactamente eso: un plato elegante, aromático y con contraste dulce-salado, pero totalmente asumible en casa.

El pato agradece una cocción tranquila y controlada. Y aquí el hierro marca la diferencia. Cocinar el magret en una sartén o tapa de hierro permite fundir la grasa lentamente, conseguir una piel crujiente de verdad y mantener el interior rosado y jugoso. El hierro reparte el calor de forma uniforme, no da picos bruscos y eso, con carnes grasas como el pato, es oro.

El pilaf se cocina en la base de la misma pieza: arroz suelto, almendra tostada, un toque de albaricoque seco… y una salsa brillante de naranja que lo une todo.

Un plato completo, equilibrado y muy lucido... ¡Y verás que no es complicado!

Ingredientes (para 4 personas)

Para el arroz pilaf

  • 200 g de arroz blanco de grano largo
  • 15 g de mantequilla
  • 1 chalota pequeña picada fina
  • 2 dientes de ajo picados
  • 2 cucharadas de almendras laminadas
  • 3 orejones (albaricoques secos) picados finos
  • 2 cucharaditas de perejil fresco picado
  • 1 cucharadita de sal fina (ajustar al gusto)
  • 500 ml de caldo de pollo bajo en sal

Para el pato

  • 4 magrets de pato
  • Sal al gusto

Para la salsa de naranja

  • 2 cucharadas de licor de naranja
  • 120 ml de zumo de naranja natural
  • 60 g de gelatina o mermelada de grosella roja
  • Zumo de 1 limón
  • 1/8 cucharadita de mostaza Dijon
  • 1 cucharada de maicena
  • 1 cucharada de agua

Preparación

Para preparar esta receta usaremos el set de dos piezas multifunción de Le Creuset, pero puedes usar, si no, una cacerola alta de acero inoxidable y, para el pato, usa eso sí una sartén de hierro tipo skillet o parrilla para un buen sellado.

Preparamos el arroz pilaf:

  1. Lava el arroz bajo agua fría 5 o 6 veces, hasta que el agua salga casi transparente. Escúrrelo bien y resérvalo.
  2. En la base de la cazuela multifunción, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la chalota y el ajo y sofríe durante aproximadamente 1 minuto, hasta que estén tiernos pero sin que tomen color.
  3. Incorpora el arroz, las almendras y la sal. Remueve durante 1 minuto para nacararlo ligeramente.
  4. Añade el caldo, lleva a ebullición, tapa y cocina sin destapar durante 18 minutos a fuego suave.
  5. Retira del fuego y deja reposar 10 minutos, siempre tapado.
  6. Justo antes de servir, incorpora los orejones picados y el perejil, y suelta el arroz con un tenedor con cuidado para que quede ligero.

Cocina el magret de pato

Mientras el arroz reposa, prepara el pato.

  1. Con un cuchillo afilado, marca la piel del magret haciendo cortes en forma de rombos, sin llegar a la carne. Los cortes deben estar bastante juntos (unos 3 mm entre ellos).
  2. Coloca los magrets en frío, con la piel hacia abajo, en una sartén de hierro. Lleva a fuego medio-bajo.
  3. A los 4-5 minutos verás cómo empieza a fundirse la grasa. Mantén un burbujeo suave y constante. Ve retirando el exceso de grasa a medida que se vaya soltando.
  4. Cocina unos 15 minutos, hasta que la mayor parte de la grasa se haya fundido y la piel esté dorada y crujiente. La temperatura interior debería rondar los 52 ºC para un punto rosado.
  5. Da la vuelta y cocina unos minutos más según el punto que prefieras:
    • 54 ºC para poco hecho
    • 60 ºC para punto medio
    • 68 ºC para bien hecho
  6. Retira y deja reposar unos minutos antes de cortar.

Preparar la salsa de naranja

  1. Con la sartén aún caliente, elimina el exceso de grasa (puedes reservar una cucharadita para enriquecer la salsa).
  2. Desglasa con el licor de naranja, raspando bien el fondo.
  3. Añade el zumo de naranja, la gelatina de grosella, el zumo de limón y la mostaza. Lleva a ebullición suave.
  4. Mezcla la maicena con el agua hasta disolver y añádela a la salsa. Cocina 2-3 minutos hasta que espese ligeramente.
  5. Retira del fuego.

Para servir

  1. Corta el magret en lonchas, sírvelo junto al arroz pilaf y napalo con la salsa de naranja caliente.

Es un plato con contraste: piel crujiente, interior jugoso, arroz aromático y una salsa brillante que equilibra la grasa del pato.

Y aquí el hierro hace gran parte del trabajo: controla el calor, respeta el producto y consigue esa piel perfecta que marca la diferencia.

 

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