Estas galletas de mantequilla se hacen con nuestra churrera, ¿cómo os quedáis? Una churrera es muy parecida a una pistola para galletas en su funcionamiento: un tubo con un émbolo que empuja la masa por un troquel. Un poquito de fuerza y poco misterio.

Estas galletitas son lo que siempre se ha llamado pastas de té, con una consistencia arenosa y que se deshace en la boca por las cantidades ingentes de mantequilla que llevan. Deliciosas y además dejan un aroma en casa que hace feliz a toda la vecindad.

Os damos unos trucos para que salgan perfectas, siguiendo la receta de una de mis webs favoritas, Serious Eats:

  1. Hay que airear mucho la mantequilla con el azúcar y seguir aireando después de incorporar el huevo.
  2. Sin embargo, la harina conviene mezclarla a mano, con espátula de silicona.
  3. Si queremos rizar el rizo (porque nosotros lo valemos), meteremos en la nevera previamente las bandejas que vayamos a utilizar para hornear y, en cualquier caso, no usaremos tapetes ni papel de hornear, sino la bandeja engrasada, sin más.

Y yo añado:

  1. Es importante que la mantequilla y el huevo estén a una temperatura similar. No conviene que el huevo esté frío de la nevera.
  2. Probaremos la consistencia de la masa después de añadir la harina; si está demasiado pegajosa deberemos añadir harina de cucharada en cucharada.

Churrera metálica ILSA, bol del robot KitchenAid Artisan, bandeja de madera de acacia T&G y tazas espresso con plato Laura Ashley

Ingredientes (para unas 30 pastitas, según tamaño)

  • 225 g de mantequilla ablandada, pero no pomada
  • 200 g de azúcar blanquilla
  • 1 huevo a temperatura ambiente
  • 1 cdta. de extracto de vainilla
  • 5 g de sal
  • 350 g de harina de repostería

Elaboración

  1. Calentamos el horno a 175° y metemos dos o tres bandejas de horno en la nevera.
  2. Ponemos en el bol de un robot amasador con pala la mantequilla y el azúcar. Batimos a alta velocidad hasta que aumente de volumen y blanquee, por lo menos 7 minutos. La mezcla debe mantenerse mate en todo momento, con la mantequilla sin llegar a derretirse. Ojo en verano, porque si la mezcla empieza a brillar meteremos el bol unos minutos en la nevera.
  3. Añadimos el huevo y seguimos batiendo a alta velocidad, rebañando las paredes de vez en cuando para que se homogeneice perfectamente, otra vez de 5 a 7 minutos, hasta obtener una masa sedosa y aireada.
  4. Tamizamos la harina y la añadimos al bol. Mezclamos muy someramente con el robot, agregamos la sal y la vainilla, y acabamos de mezclar a mano, con espátula.
  5. Ojo, porque la consistencia de la masa es importante para que las galletas queden suficientemente sólidas, no se desparramen en el horno y se despeguen bien de la pistola. La masa debe ser adherente y muy blandita, pero no pegarse en exceso a los dedos cuando la toquemos.
  6. Una vez conseguida la consistencia deseada, con la espátula cargamos la churrera. Acoplamos el troquel deseado y colocamos la tapa.
  7. Vamos formando las galletas sobre las bandejas refrigeradas y solamente untadas de mantequilla. Esto es lo más delicado: para formar cada pastita no hay que dar un golpe de émbolo completo, sino solo la mitad, es decir, con cada paso completo del émbolo se pueden formar dos galletas.
  8. Hay que ir cogiéndole el tranquillo para que los tamaños queden parejos, pero es cuestión de práctica. Y esta masa tiene una ventaja: que si alguna galleta nos queda horrorosa, no tenemos más que quitar la masa de la bandeja con una espátula y volverla a meter en la churrera.
  9. Esta pistola churrera nos permite cambiar de troquel sin haber terminado toda la masa que tenemos dentro, en cualquier momento para hacer una forma distinta.
  10. Tendremos que cargar la pistola varias veces, pues la cantidad de masa de la receta es mayor que la capacidad del aparatejo.
  11. Metemos la primera bandeja en el horno y cocemos las galletas 10-12 minutos según la fuerza de cada horno, hasta que estén doraditas por los bordes. Las sacamos y con una espátula de metal las pasamos a una rejilla.
  12. Llenamos tantas bandejas como sea necesario y cocemos las pastas de igual manera.

Estas pasta de té o galletas de mantequilla son adictivas; la vainilla les da un toque magnífico, aunque también las podemos aromatizar con ralladura de cítricos, triturada bien fina para que no moleste al extruir la masa, o con canela. Aunque yo las he hecho muy sencillas, podemos igualmente adornar las galletitas con sprinkles, con fideos de chocolate, con guindas en el centro o bañarlas en chocolate una vez estén frías. No digáis que no os damos ideas.

Autora de la receta: Miriam de El invitado de invierno

Claudia Ferrer

Comentarios

Cris dijo:

Probé a hacer ésta receta de galletas y con la pistola Buyer, aunque me costó un poquillo cogerle el truquillo , me salierón bastante bien. La próxima vez probaré a enfriar la masa antes.
Gracias por ésta receta!

Luisa dijo:

Me encantó la receta, haré la prueba porque desde hace tiempo tengo esta máquina y aún no puedo hacer galletitas con ella.

Mia dijo:

Estoy interesada en comprar la pistola de pastas de Buyer . Esta receta vale para la pistola de pastas de buyer? ???
Sino vale por favor indícame donde puedo encontrarlas. Gracias y un saludo

Enrique dijo:

Buenos dias
Si no tengo churrera, como puedo manejar la masa ?
Se puede estirar en la placa de horno y cortala con el cortador ?
Gracias

Claudia dijo:

Hola Laia, la verdad es que con esta receta obtienes una masa muy blanda, dada la cantidad de mantequilla que lleva. Pero debes probar lo de hacer una plancha lisa y cortarla, si manipulas con cuidado debería darte estupendo resultados igualmente (y si por alguna cosa pierde la forma, ricas lo estarán igualmente) :) Saludos!

Laia Capdevila dijo:

Hola! Menuda pinta! Pero yo no tengo churrera ni manga pastelera!! Cómo lo puedo sustituir? La masa seria suficientemente consistente como para hacer una placa de masa y cortar las galletas con cortadores de formas? A ver si la puedo hacer pronto! Gracias!

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