Estas rosquillas de limón tradicionales y caseras ocupan un lugar destacado en mi lista de caprichos dulces favoritos. Son muy fáciles de hacer, algo que valoro mucho, y como en casa nos gustan a todos por igual, disfrutamos juntos al comerlas, ¡y también al prepararlas! Siempre hay voluntarios dispuestos tanto a colaborar para hacer las bolas de masa y darles la forma con su clásico agujero, como para rebozarlas en azúcar una vez fritas.  

Con solo decir: "¿Hacemos rosquillas para merendar?", se activa un resorte que les hace levantarse del sofá y acudir raudos a mi lado en dirección a la cocina. Y aunque es cierto que son típicas de Semana Santa, os prometo que nos apetecen siempre. Es una de esas recetas caseras tradicionales, de las de toda la vida, que se hacen con ingredientes básicos y que nunca pasan de moda. 

El toque de limón las hace irresistibles y el único peligro es que pueden llegar a ser adictivas, porque en cuanto comáis la primera, no podréis parar. Por eso estas rosquillas de limón deben hacerse y comerse en compañía. Os dejo la receta para que las disfrutéis en cuanto podáis, ¡os van a encantar!

Ingredientes

  • 500 g harina de trigo de todo uso
  • 100 g de aceite de oliva virgen extra “arbequina”
  • 3 huevos medianos
  • 1 sobre de impulsor químico (levadura tipo "Royal")
  • 50 ml de zumo de limón
  • Ralladura de 1 limón
  • 50 ml de leche entera
  • Un pellizco de sal
  • 90 g de azúcar
  • Aceite suave para freír (oliva o girasol)
  • Azúcar para rebozar

Preparación

  1. Pon los huevos con el azúcar en un bol y bate hasta que veas que el azúcar se ha disuelto.
  2. Añade el aceite, la leche, el zumo de limón, el pellizco de sal y la ralladura del limón. Mezcla bien para integrarlo todo.
  3. Añade en varias tandas la harina tamizada, junto con el impulsor químico, mezclando cada vez hasta integrarla bien.
  4. Tapa la masa y deja que repose durante una media hora. 
  5. Pasado ese tiempo, unta tus manos y la superficie de trabajo con aceite. Coge porciones de masa y dales forma de bola. Es importante que las bolas no sean muy grandes (más o menos del tamaño de una nuez) y que todas las bolitas sean lo más iguales posible.  
  6. A medida que vayas formando las bolas, déjalas sobre la superficie aceitada. Repite el proceso hasta acabar con toda la masa.
  7. Pon una buena cantidad de aceite en tu sartén honda de acero inoxidable Signature Bra y deja que se caliente a fuego medio. 
  8. Cuando veas que el aceite está caliente es el momento de empezar a freír las rosquillas. No es necesario que esté muy caliente, ya que las rosquillas se tienen que ir dorando poco a poco, mientras se cocinan por dentro.
  9. Para formar las rosquillas coge una bola de masa y ponla sobre otra bola. Con ayuda de 2 dedos haz un agujero en el centro y estíralo para que sea bien grande. Tiene que ser grande, porque las rosquillas crecen al freírlas y si es pequeño, se cerrará.
  10. Pon a freír las rosquillas a medida que las vayas formando. Cuando veas que están doradas por un lado, dales la vuelta. Sácalas de fuego cuando se hayan dorado a tu gusto y deja que escurran sobre papel absorbente.
  11. Antes de que enfríen, rebózalas en azúcar. Repite el proceso hasta que hayas frito todas las rosquillas. 

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